miércoles, 18 de junio de 2008

La España profunda...




La España profunda, la España de mis entrañas, la que ahora estoy viviendo. He venido a ver a la familia, a pasar diez días de más vacaciones, si cabe; a ver viejos amigos, a contar la historia de aquél autobús de China, o la de la isla de Camboya, o la de las familias musulmanas en Tailandia, las del buceo, las de las motos... Cada nuevo encuentro que requiere un intercambio de información trato de rebuscar en mi memoria algo que no haya contado para trasmitir la energía y no caer en el aburrimiento. La sensación es buena, el shock es bajo, y esto no cambia, así que tampoco a uno le sorprende tanto.

Antes de volar a Madrid me habían comentado que había una huelga de transportes en España, y claro pues uno se imagina las siglas de los sindicatos y un poco de mamoneo, que si unos piden esto y los otros aquello. Algo de lo más común en estas tierras. Antes de volver a Europa, cuando andábamos por Indonesia, la situación que a nosotros nos afectaba y que por la fluctuación de los precios nos interesaba, era la subida del petróleo y la bajada del dolar. De la misma manera, en Inglaterra, donde muchos trabajamos con la satisfacción de que nuestro dinero, al cobrar en libras, se multiplica en Euros; nos topamos con la bajada del habitual cambio 1libra=1.5€ al actual 1libra=1.2€, lo que quiere decir que estamos perdiendo un veinte por ciento de nuestro dinero al cambio.

Así que siendo un humilde viajero y trabajador nómada, me da la sensación de que este juego de rol que es la vida se esta reajustando y regulando, y que los que toman las decisiones muy bien no lo están haciendo, así que tras esas cifras, informaciones y conjeturas volé a España, a distraerme, muy relajado con una sonrisa de oreja a oreja, caído de las playas y los cocoteros a la realidad de antes.

Aquí las cosas parecen estancarse, uno llega a la preciosa estación de Atocha en Madrid, y el jardín botánico espesa el aire que respiramos, y los vaporizadores de agua lo humedecen. Los suelos de mármol que siempre me han resbalado en cada esquina, cuando llegaba tarde a la taquilla del perpetuo regional Madrid-Valencia, que yo tomaba con destino Cuenca. Esta vez iba por atocha lento, saliendo del metro y observando, sonriendo, y despacio. Debía de parecer un videoclip de esos en los que el cantante anda lento, o hacia atrás, o de alguna manera ajena a la realidad que le rodea, así iba yo. Con tiempo para analizar, y sabiendo que no me había sido posible, lo que no quiere decir que no lo sea, comprar el billete por Internet, me dirigí a las taquillas; escudriñando la estación, intentando ver amagos de nuevas tecnologías, cosas tan simples como máquinas expendedoras de billetes con tarjeta de crédito, algo simple y efectivo. Pero no, tan solo unas paradas de autoservicio que te permitían recoger el billete pagado por Internet, cosa que no me servía ya que la web con usabilidad cero, no estaba hecha para mi y vine a la estación con una hora de margen.

España es atractiva, sobre todo auténtica, la gente divertida y el sentido del humor no falta. La espera en las taquillas fue amena y me sirvió para ponerme al día en un improvisado debate sobre el estado de la nación, cosa que se da en cualquier parte, y donde todos participan, y en pocos minutos parece que hemos arreglado el mundo. No se en otros países, ni en otras sociedades, pero en la nuestra no para la crítica, el análisis superficial de los problemas más complejos. De la carnicería a la cola del paro, de esta a la peluquería del barrio, y es que no hace falta ver las noticias, a uno ya le ponen al día los diferentes afectados, lo que a mí me pasa siempre.

Entre la resaca traída de Brighton tras la "Spanish Night", y la desinformación que sufro, me vi avocado a tomar una decisión, ¿Qué clase de ciudadano desconocía que una huelga de transportes había paralizado el país?, así que asumí el papel de exiliado, de extranjero, un poco lo que soy. "Pues qué suerte que andes lejos, porque esto va camino de lo que pasó en Argentina!!..." otro se animaba: "Ya no conceden créditos los bancos, y a ver ahora como vamos a vender...", el de más allá: "Y Atocha como siempre, colapsada hijo, colapsada..!!".

Los titulares del momento me iban llegando como si hubiera sintonizado una emisora de noticias, y la verdad es que menos mal que nos lo tomamos con buen talante, y al mismo tiempo, qué desgracia que no seamos conscientes de lo que se nos viene encima, uno ya no sabe que pensar. Compré mi billete, me subí en el AVE y en 20min estábamos en Toledo.

Mi Padre como siempre un superviviente, una persona demasiado grande para escribir unas pocas líneas tratando de definirle un perfil rápido. Se alegró de verme de vuela y nos fuimos a comer en un típico restaurante de trabajadores, un excepcional menú del día.

En Toledo, el calor sigue pesando más que en otros lugares, no se por qué, pero sospecho que la ausencia de parques verdes y el prejuicio de que siempre que he necesitado una fuente he acabado comprando una botella de agua mineral, me trae esta sensación.

Como nómada que soy, voy dejando algunos contactos claves en los lugares que he residido, ya que los grupos de numerosos amigos, compañeros de clase, etc, con el tiempo van desapareciendo; y a uno tampoco le quedan ganas de hacerse una maratón de vida social, sino que con ver a los más queridos nos vale.

Visité a los más queridos, y como anécdota a destacar, el encontrarme con mi compañero de habitación en Brighton y gran amigo el Punky, en uno de los mejores momentos de su vida.  Se había dejado una barba frondosa, de naufrago coqueto, y con él viajaba Hatt, una amiga inglesa que habla castellano y también vive con nosotros en Brighton. Y aquí estaban, con su furgoneta roja "Royal Mail", recién llegados de marruecos y dispuestos a encarar la carretera de vuelta a UK. 

Era una situación curiosa, algo fuera de lo normal, y genial de que así fuera. Una de las urbanizaciones de Bargas, "Las Perdices" y en ella los de siempre con el ambiente habitual castellano, coches tunning, chismorreos, macarrillas de pueblo... y entre ese eterno escaparate de temporadas atrasadas, la furgo-casa hippie, el barbudo y su colega, Don y yo, generando expectación.

La visita a Toledo fue rápida, pero agradable, el pasar por el templo saholin que es la casa de mi padre, donde no hay cobertura para los móviles, ni Internet, ni teléfono, se hacía necesario. Es un taller de calma y tranquilidad. Y para todo lo demás mastercard, ¿o no?



domingo, 15 de junio de 2008

Back to business, Brighton UK.

Hemos vuelto a UK, hemos caído de lleno en la vida de occidente, felices de haber explorado, habernos relajado y felices de que las pilas lleguen cargaditas; ahora estamos listos para lo que nos echen. Ayer me llegó este vídeo de una amiga por mail... no dejéis de verlo.


video

Hace poco escribí:

"A diez días del final del viaje siento vértigo, vuelta a encarar Europa con seriedad, pero esta vez sintiéndome un poquito más extranjero. Vivo en Brighton, o eso digo, es donde decidí este viaje, donde lo preparé y de donde partí; lugar de donde recibo mails de trabajo y el sitio que aloja mis pequeños proyectos, y desde allí se extiende todo lo demás. Por lo tanto, si ya me sentía extranjero en UK viniendo de España, ahora, habiendo pasado por Asia, conociendo un poquito más de este gigantesco mundo, y alguna más de sus incontables sociedades, esta sensación se va a ver potenciada, al menos en mi llegada.

Me doy cuenta de que quiero volver a este escenario cuanto antes, al césped verde bajo los cocoteros y la playa de arena blanca al frente; quiero volver a ser extranjero allá donde vaya; con mi identidad, familia y amigos, y mi patria en el corazón. Pero un eterno extranjero.

En parte digo esto porque España está podrida, no hay por donde cogerla; me refiero a su gestión basura, a sus títeres diabólicos y a la masa ciudadana, que todo legitima con sus votos cada cuatro años. Y ese es mi país, con mi gente, el arte que entiendo, la comida que me gusta, pero al mismo tiempo la cruda realidad, de no poder ser libre dependiendo de incompetentes. El tópico real de ser una víctima del sistema.

Ayer Xavi fue al pueblo a hacer unos encargos y casualmente pudo ver el telediario de TVE1. Vino contando que más de lo mismo, politiqueo basura, brutales maltratos, al parecer vio a una mujer apuñalada en el cuello por su marido, y pescadores en huelga, además de un camión repleto de explosivos que volcaba sin deflagrar en el sur de España.

Hoy estaba hojeando dos ediciones de "The Economist", un magazine de economía bastante interesante, con noticias del mundo entero, y ni una de España. Reportajes sobre las olimpiadas de Beijin, NATO y la Europa del este, Francia, Alemania, Oriente Medio, diferentes países de África, hasta Guinea Ecuatorial; pero no España.

No se nos oye más que en el fútbol, el negocio que si se nos da bien, pero no en ciencias, ni en política seria. Me parece de risa que nuestros presidentes no hablen Inglés, y que ronden, en los pasillos, a los grupos de dirigentes europeos discutiendo fluidamente; me imagino a ZP frunciendo el ceño y tratando de recordar el último curso rápido de "bussines english".

Me contaba una amiga que intentó informarse en la oficina de inmigración de Murcia si su novio, Australiano, podía extender su visado de turista, y qué ley contemplaba su regularización en nuestro país. Y tras mandarla de aquí para allá terminó consultándolo en comisaría, y el policía que la atendió le dijo: - Hija mía, si en este país ya no hay ley que valga, si hasta los maricones se casan!!!-.

Pero eso sí, en el mundo se nos adora, fuera de Europa claro, que ahí todavía somos un poco salvajes. En Indonesia pronuncian la Ñ, no somos Spanish, ni de Sapain, no, somos Españoles. Y solemos dejar un recuerdo de gente cálida y cercana, agradecida y divertida.

Así que me alegro de no estar formando parte de la locura social de mi país en primera persona, me alegro de poder verlo desde fuera, con rabia, pena, o emoción; pero desde fuera. Y mientras tanto ir conociendo la vida de otros, y darme cuenta de lo afortunado que soy, siendo europeo, que se me permita viajar libremente, que mi dinero se multiplique en estas latitudes, es una felicidad egoísta, pero es la que hay.

Con todo esto quiero llegar a conocer el mundo más allá de sus fronteras, me voy a adjudicar el derecho que nadie nos otorga gratuitamente. Voy vivir mi vida para entender la de otros. Y es que los idiomas, las culturas, las creencias... todo está ahí para ser visto comparado y estudiado; y la meta general suele ser diferente, suele centrarse en formar parte de la cadena de producción a la que pertenezcas, y morirte sin saber nada de nadie, humanos como tú y países como el tuyo.

Esto no es un drama, es un grito de ánimo, esto es una llamada de atención para los que podéis, y un alarido de terror a los que lo frenáis, que tristemente no me leerá ninguno, pero por si llega, nunca está de más.

Esto lo estoy escribiendo desde el paraíso, y es que parece mentira, pero son conclusiones que vienen muy a cuento, ya que en diez días lo que me despierta cada mañana va a cambiar, y el sentimiento de estar vivo no será tan atractivo como aquí."

Pero no, todo depende, todo es relativo, y el ser humano se adapta de maravilla al entorno que sea. Yo ya estoy hasta arriba de llamadas, mails, sentado en la ventana de mi habitación sacando 5 min para escribir en mi blog atrasado, y no me siento raro, me despierto cada mañana agradecido de que el mundo me haya puesto en esta posición tan privilegiada, con sus más y sus menos.

martes, 10 de junio de 2008

Operación: PARAISO


Para situaros: estamos en la bahía de un parque natural, en Iboh, en la isla más al norte de Indonesia, a una hora en barco de Banda Ache; el lugar en cuestion se llama Pulau Weh. El característico instrumento indú "citar", destaca entre los acordes que salen de mi portatil, y el agua suena a mis pies bajo el suelo de madera de mi bungalow, donde el mar resbala; como popa de un barco encallado en unas rocas y enfrente, un arbolado cepillo de cerdas verdes, de frutales, cocoteros y plantas tropicales; se llama Rubiah Island y es una pequeñita escisión en la bahía, que crea un ancho canal de mar con corrientes y corales, que es el que nosotros encaramos.

Cada mañana nadamos un buen rato, y la magia psicodélica del mundo submarino nos envuelve. Buscas bajo las mesas de coral rayas de puntos azules, o pulpos mimetizandose con las rocas y el coral. Huyes de los fornidos Trigger Fish que levantan su gatillo mostrándote su enfado. Vas a ver a Nemo, que vive en las Anémonas, en pareja y que si te acercas salen a defender su casa, pequeñitos, coloridos y elegantes, además tras la película en su honor resultan más cercanos que nunca. Los Cleaning Fish te mordisquean el oido si te paras en su "estación de lavado", y si tienes heridas con costra te la arrancan, cosa que puede ser dolorosa, pero lo hacen de buena fe, su función natural es limpiar la piel muerta de otros seres como nosotros y la de sus colegas los otros peces. Y esto solo con unas gafas baratas que se empañan.
Buceando estas aguas es otra historia, y esa es una de las razones por las que vinimos. Estos iban a ser nuestros primeros "fun dives", buceos recreativos, y tal vez los últimos por un tiempo, así que buscamos el centro de buceo barato, seguro y con buen ambiente, así como grupos reducidos, un buen guía y que con nuestra baja experiencia nos permitieran hacer inmersiones complejas, divertidas y con acción. Mucho pedir, ¿verdad?, pues lo encontramos.

Tras pasar por el centro de buceo de nuestra playa, por Rubiah Divers, nos pudo el ambiente de "posh" de los buceadores. Es un deporte caro y a veces coincides con este tipo de público: comparándose, midiéndose entre ellos y juzgándote; intentando ponerte a prueba con su charlatanería técnica que no tienes por qué saber, o que con el tiempo ya aprenderás. Con su pan se lo coman, pensamos, les dejamos excitarse mutuamente con sus cenas de familia casi sectareas, y sin saludarte cuando pasas, como si no nos conociéramos en una playa donde no hay más de 50 turistas.

Y claro está, donde hay un extremo, existe el otro, el rincón del exiliado, y allí nos dirigimos. Primero pasamos por Lumba Lumba, que es el centro más profesional de la isla, dirigido por holandeses, pero nos pareció demasiado pro para unos humildes mochileros como nosotros.
Y el final de nuestra búsqueda llegó cuando conocimos a Steffen. Llegamos a su tienda al descartar Lumba Lumba y ver, en la misma playa, el lugar más "costra" (expresión nuestra, todo un concepto) que uno se pueda imaginar, con divertidas pinturas sobre madera del dueño fumandose un cigarro caricaturizado diciendo, "Divers!! move your ass!!".

Él estaba sentado en los bancos donde se cuelgan los equipos, fumandose un cigarro y leyendo el periódico. Será un hombre de unos cincuenta años tirando bajo, con pocos pero orgullosos dientes, pelo largo con coleta y tambien escaso. Le preguntamos por los precios, y fue positiva la respuesta, él cobraba en moneda malaya, país donde tiene dos escuelas de buceo desde el 91 y donde él empezó a bucear en los setenta. Además toda la dinámica actual del buceo no le ha corrompido y él se regocija de no importarle los "PADI standars" si no los suyos.

PADI (Professional Association of Diving Instructors), es un ente extraño que domina el mercado del buceo y lo regula a su manera. Es la empresa más extendida, la más comercial y la que abre las puertas del buceo a todos los públicos. En casi todos los centros de buceo hay un símbolo de PADI dando a entender que disponen de instructores que imparten estos cursos, aunque el centro en sí no lo sea. También en el ámbito profesional es ventajoso, ya que se dispone de una gran bolsa de trabajo para Dive Master, Instructores, etc; para trabajar en cualquier parte del mundo.

Dada la complejidad de la estructura del mercado del buceo, y sus empresas, cursos, negocios, etc; no voy a profundizar mucho en ello, sino que os voy a contar mi experiencia en nuestros primeros "fun dives" con Steffen.

Kolo (en la foto,la buceadora de estranjis agarrada a nuestro guía. Por favor no intentar esto en casa) que es Dive Master, pero llevaba casi un año sin bucear, pidió un buceo facil para empezar y encontrarse de nuevo inmersa en las profundidades, de forma relajada y sin dificultades técnicas que la estresaran. Nosotros veníamos con el Advance fresquito de Ko Tao y dispuestos a lanzarnos a cualquier cosa, pero nos vino bien este primer buceo sencillito para conocernos todos bajo el agua, y demostrarle a Steffen que podíamos pasar a la acción en las siguientes inmersiones.

Ese día ya puestos hicimos otra inmersión tranquilita pero muy curiosa: visitamos un volcán submarino, sin crater definido y sin estar en lo alto de una montaña, pero con una base resquebrajada, con aire caliente empujado desde el centro de la tierra, y restos de azufre amarillo y maloliente por todas partes. Los peces utilizan las burbujas para limpiarse y hacer su paradita de relax, como el humano en un balneario.

Steffen no nos pidió certificados, ni experiencia mínima para pasar a la acción, comprobó en esas dos sencillas inmersiones que estábamos preparados para el resto.

Al día siguiente partimos en el "speed boat" y nos dirigimos al extremos de Rubiah Island, donde hay otro islote y las corrientes del norte confluyen, haciendo el buceo fácil y tranquilo en unas zonas e imposible en otras. Por esto es importante ir con un guía que conozaca la zona y sepa leer bien la dirección e intensidad del agua, para sacarle el mayor partido a la inmersión.

El punto se llama Batee Tokong, donde obtuvimos la acción que pedíamos. Saltamos de la lancha sin aire en los chalecos para iniciar la inmersión de inmediato y así evitar que nos arrastrase la corriente en superficie, nos reagrupamos protegidos en unas rocas y rodeamos el islote a una profundidad de 25 - 30 metros, menos Xavi que rozó los 45 metros, distraido jugueteando con un pez. Todavía discutimos si fue causa de la narcosis (embriaguez producida por el nitrógeno a partir de cierta profundidad) o no.

En este lugar el escenario es mágico: a un lado la vasta pared de roca plagada de coral y bancos de coloridos peces pequeños moviendose entre las bestias. Morenas, rayas, meros, atunes, tiburones... Y cientos de tipos de coral. Tú flotas en el vacío, con el abismo perdiéndose en las profundidades. Entre las rocas multitud de morenas con su bostezo eterno acechandote, y los "scorpion fish" se camuflan cambiando de color y mimetizándose con el coral y la roca.

Una vez recorrida la pared de roca y coral, Steffen nos hizo la señal de corriente, y nos indicó que le siguiéramos, el océano nos impulsó a una velocidad de vértigo, jamás pensé que buceando se pudiera ir tan deprisa; ascendimos bastantes metros en muy pocos segundos, esto me preocupó, pero Steffen sabía lo que hacía. Xavi culeaba como un coche de rally y levantaba el puño como supermán, yo me quedé pegado a un par de rocas que no pude sortear, con el regulador y la máscara separándose de mi cara por la fricción del agua.

Cuando llegamos a la cima de esta elevación submarina nos refugiamos de la corriente que nos había hecho volar, detras de las formaciones rocosas del final de la ascensión, pero todavía a unos diez metros de profundidad. En este punto descansamos, nos miramos e hicimos las señas de OK; las burbujas que salian de nuestro regulador ascendían gentilmente mientras la roca nos cubría, y después echaban a volar con las aguas violentas que las mandaban al vacio azul oscuro. Era como estar resguardados de un huracán. Se podía ver clarísimamente la termoclina distorsionando la visión, de la misma forma que el calor hace borrosa la imagen de una recta de asfalto. Cuando la corriente caliente te golpea es como un baño de sales en el fondo del océano, y cuando es la fria la que acecha, la cosa cambia.

Con esta inmersión descubrimos el nuevo mundo del drifting, la sensación de volar y los cambios de temperatura, y sobre todo la gran cantidad de vida que generan en las zonas donde confluyen las corrientes.

Visto nuestro entusiasmo, el segundo buceo fue más de lo mismo pero de mayor intensidad. Parecíamos comandos saltando del bote a toda velocidad, con más lastre de lo normal, descendiendo cabeza abajo hacia unas rocas donde tendríamos buenos agarres, donde descansaríamos y donde nos sería posible reagruparnos. Yo no entendí nada de todo este proceso hasta que estuve dentro del agua, ya que el único problema de Steffen es su inglés macarrónico, y el aire que se le escapa por los huecos de los dientes que le faltan. Así que cuando salté me dí cuenta de que la corriente me arrastraría hasta el infinito si no descendía a un punto de agarre cuanto antes. Entonces vi a Xavi haciendome señas desde un pináculo de roca, nos cogimos de las muñecas para sujetarnos, busqué los agarres y nos estabilizamos; lo mismo hicimos con Kolo, y cuando Steffen bajó ya estábamos todos. Hicimos la señal de OK y, a volar!!!! Fue otro drifting increible, lleno de acción y psicodelia submarina, justo lo que queríamos.

Tras estos maravillosos dives, Steffen marchó a Malasia de vacaciones, y nosotros volvimos al tubo, las gafas, y al coral de nuestros baños matutinos. Finalmente hicimos varios fun dives con Rubiah Divers, y no lo pasamos mal, de hecho las fotos que aquí veis son de aquellas inmersiones, pero como Steffen nada. El relax de Iboh es extremo, y su gente muy acogedora, saben cuidar al turista y lo hacen de forma cálida y cercana. Para muchos el lugar anda falto de servicios, de ocio y de dificil acceso; pero si ya has tenido suficiente, es el mejor lugar para tumbarse en la hamaca y respirar.

Es imortante contar que hasta en las hamacas uno esta en peligro. Lo digo porque tras una agradable siesta, me estiré, desperezándome y puse mis brazos detras de la cabeza. La hamaca sujetaba mi espalda, pero no mi hombro que en ocasiones tiende a dislocarse; y eso es exáctamente lo que ocurrió. Volvió a su sitio en menos de un segundo, pero el dolor, y la tendencia incrementada de que el hombro vuelva a salirse no me hicieron ninguna gracia. De hecho, pasados un par de días, creyendome recuperado, me lo volví a dislocar subiendo al barco de nuestro amigo Wawan, y esta vez fue bastante más violento. así que con mi vuelta a casa va a tocar la visita al fisioterapeuta.

En Iboh se da un gran mestizaje turístico, desde locales, voluntarios de ONG´s, mochileros, buceadores; hay poca gente pero de muy diversos backgrounds. Y dada esta diversidad, hemos conocido a algunos personajes muy interesantes:

El primer día conocimos a una psicóloga alemana que trabaja en Phnom Phen, capital de Camboya, y se encarga de asistir a testigos que declaran en el juicio, todavía hoy abierto, para procesar a los principales Khemeres Rojos, responsables de perpetrar una de las barbaries más sangrientas de nuestra historia contemporanea, todo un historión.

También conocimos a un hombre que trabajaba para el Comité Cruz Roja Internacional, normalmente encargado que en zonas de conflicto se respeten los diferentes tratados sobre cómo una guerra debe llevarse a cabo, incongruencias de nuestro lindo planeta. En este caso, aunque en Banda Ache el conflicto entre independentistas musulmanes y el gobierno haya cesado tras la catástrofe del sunami, CICR sigue presente en una gran feria de negocios humanitarios, que se ha convertido en un "play ground" de corrupción y ONG´s alimentando la gran fiesta de lo humanitario. Es un concepto muy personal de esta parte del mundo. Las calles estan llenas de coches de las Naciones Unidas, con sus antenas de conexión via satélite, y mientras las inyecciones de dinero alimentan el crecimiento de estas asociaciones, a otros lugares como Pulau Weh no se le reconstruyen ni las carreteras.

Este hombre, ahora se dedica a entrevistar a presos occidentales en carceles de Indonesia, comprobando que se respeten los derechos humanos en las prisiones. La gran mayoría de las personas occidentales que complen condena en Indonesia, son parte de otra cadena de producción de corrupción, de otro negocio estatal de gran magnitudo. Gente que ha sido arrestada por fumarse un porro, que a su vez se le ha sido ofrecido y suministrado por el propio policía que le arresta; y mientras cumple condena los carceleros fuman librementet en las instalaciones de la prisión. Es toda una incongruencia real que muchos viven y que no le deseamos a nadie.

domingo, 8 de junio de 2008

Buceo en Pulau Weh, Indonesia

Otro video de la super editora Colomina, gracias Kolo!!!

Video de Kolo @ Lake Toba

Rutas en moto por Lake Toba, Indonesia.

martes, 3 de junio de 2008

Puerto de Belawan y Medan, Indonesia.

Llegamos a Belawan, uno de los puertos más grandes y con más tráfico de toda Indonesia. Al bajar los agentes de inmigración nos tendían la mano dándonos la bienvenida al país, un lugar pobre, pero desde el primer paso, demostrando amabilidad y educación.. Lógicamente viniendo de George Town, y de la infraestructura malaya, Sumatra iba a ser como una vuelta al viaje de China y a la dureza que supone el que le falten servicios al turista. Pero no, de duro no tuvo nada, era solo una sensación, al verte de nuevo rodeado del desastre fronterizo, y del aspecto dejado de estos lugares.

El uniforme policial, era de lo más ortera y anticuado, de color azul oscuro, con los pantalones por dentro de las botas de cuero negro y empeine blanco, parecido a los zapatos de Michael Jackson; y con una cartuchera de cuero blanco también, que hacia de cinturón y le cruzaba por el pecho. El hombre era fornido y con bigote, como cualquier guardia civil de la España profunda.

Salimos de la terminal y nos embarcamos en un autobús local, viejo y cargado al máximo, como de costumbre, que cubría la ruta Belawan - Medan. La ruta transcurría por autovía, en buen estado, y a ambos lados una imagen impactante: vastas extensiones de terreno cubiertas por un manto de agua, poblados con barricadas en las puertas y niños jugando con el agua en las calles, más niños cruzando libremente la autovía y saltando de los puentes al rió, y más agua. Parecía una catástrofe a simple vista, pero en la cara de la gente no se veía signo alguno. Pregunté y se trataba de la marea, que cada día, cuando estaba alta cubría las tierras bajas de la gente pobre que ya estaba más que acostumbrada a vivir con ello.

Llegamos a la capital, todo era caos y diversión, algo diferente de lo visto hasta ahora sucedía, pero no sabíamos muy bien el qué. La gente al cruzar miradas saludaban, policías y niños, daba igual, desde la calle gritaban al autobús. Llegamos a la mezquita principal, Masjid Raya, centro neurálgico de la urbe, y al bajar un grupo de chicas estudiantes nos rodeó, queriendo practicar su inglés todas a la vez, dándonos la mano, riendo, bromeando. La situación rompía lo tópicos, un grupo de niñas cubiertas por su velo musulmán enloquecían con nuestra presencia, nos tocaban, saludaban, y hasta desde la lejanía nos tiraban besos; y es que la gente es gente allá donde vayamos, independientemente de su cultura o religión y en este caso, topamos con un grupo de estudiantes en el recreo que encontraron una fuente de diversión fuera de su rutina diaria, supongo.

De todos modos, el ambiente seguía siendo de locura desatada, de risas desmedidas y desconcierto general. Nuestra intención era dirigirnos hacia el lago Toba, en el centro de Sumatra, de origen volcánico y con un tamaño de 100km de largo por 30km de ancho. En el medio aloja un viejo volcán, la erupción del Toba ha sido fechada hace unos 73.000 ± 4.000 años. Se ha estimado un índice de explosividad volcánica de 8, lo que la convierte en el ejemplo más reciente de una erupción supervolcánica, y probablemente en la más poderosa erupción ocurrida en los últimos dos millones de años. Por lo tanto, para los que temen por nuestra seguridad en el lago Toba, han de temer por la suya también, ya que el mundo entero sufriría el desastre.

En estos viajes a uno nunca le faltan guías, asesores o amigos; en cuanto el grupo de estudiantes se dispersó, los conductores de tuc-tuc vinieron al acecho, y era el momento de ser listos, de no dejarse estafar, pero a la vez de no perder la oportunidad de ser ayudados. Uno de los conductores nos inspiró gran confianza, ya que había dos formas de dirigirse a Toba, la vía "falang", y la forma local, dos transportes similares pero con una abismal diferencia de precio.

Nuestro conductor se llamaba Roberto y era la primera persona en Indonesia con la que interactuaríamos de verdad, con la que comprobamos el carácter de su gente y quien nos cruzo la ciudad contándonos cosas de aquí y de allá. Nos sorprendió la gran simpatía hacia los españoles, la facilidad de su idioma, con sonidos claros y básicos, algo tribales, que en parte recordaban al euskera.

La simpatía de los indonesios, su carácter alocado y lleno de energía nos tenía cautivados, mirando desde el moto-carro de Roberto. Los motoristas se ponían a nuestra altura y nos preguntaban que de dónde éramos, y desde los coches la gente bajaba las ventanillas para saludar. La ciudad aloja un tráfico atronador, con calles anchas de dos carriles para cada dirección y una mediana con árboles o algo de vegetación. En cada intersección, sin semáforos ni señales de preferencia, los vehículos fluyen, se mezclan, con el cantar de las bocinas, y todo continua, sin choques ni gritos, solo el rugir de los motores.

Al final de esta introducción al país, llegamos a la estación de autobuses, y Roberto nos subió en el de los locales, a 30.000 rupias por persona y no a 250.000 como nos pedían en el de los turistas, Roberto se conformó con 30.000 entre Xavi, Kolo y yo; y nos despedimos hasta quién sabe cuando. Adiós Roberto!!

domingo, 1 de junio de 2008

Malasia experience

Viajamos de Hat Yai a Penang (George Town), una isla al noroeste de Malasia, muy conocida como lugar de tramitación de visados y como puente al norte de Sumatra, nuestro caso. El viaje, en mini van, y curiosamente sin paradas en restaurantes que dan comisión a los conductores, nos costó 250 Bats.

El paso fronterizo de Thailandia a Malasia, uno más, pero con la curiosidad de que inmediatamente después de anunciar la pena de muerte por consumo de drogas en multitud de carteles, podíamos comprar camisetas con la hoja de marihuana y demás simbología contradictoria a su aterradora política, la horca.

El uso del alfabeto romano, las autopistas, los cochazos, y ya no todos pick up, como en Tailandia; dan a Malasia un aspecto de país rico frente a los que le rodean. También, al menos en Penang, la población habla inglés, y a su vez todo esta traducido al chino, lo que resulta muy curioso, ya que te ves en un país musulmán, desarrollado, que te transporta al oriente de los países árabes, pero con una tremenda mezcla de indús, budistas y chinos, compartiendo el cantar de los muecines que llaman al rezo cada día.

Nos alojamos bastante barato en el centro de la ciudad, cerquita del puerto de donde sale el fery a Sumatra, nuestro último destino antes de volver a casa. Una habitación para tres nos costó 25 Rupias, que viene a ser 250 Bats.

A pocos minutos andando hay un barrio conocido como "little india", que según las guias es como un viaje rápido a las entrañas de este país, pero según Colo, que de India sabe bastante, un barrio de ciudad en India sin suciedad, basura ni mendicidad; trístemente se parece poco a la India. La comida estaba bastante buena y la música sonaba en la puerta de cada establecimiento a todo trapo. Además vendían todo tipo de avalorios para las mujeres, como pulseras de cristal y piedras para pegarlas en la piel.

Tras "little india" un enorme centro comercial, que visitamos con la morriña de Europa. Cinco plantas de moda inglesa para chicas provocativas, que no se a quienes aplicará en un país de velo, además de tiendas de electrónica y todo lo que ya sabemos que aloja un centro comercial.

Nosotros fuimos allí a relajarnos y a cenar como reyes, y así fue. Primero encontramos una tienda de sillones de masaje, máquinas de reflexología de altísima tecnología, atriles que temblaban para reducir la grasa de culito y barriga, y un largo etcétera que probamos del primer al último de los productos. Y después de los masajitos nos dimos un homenaje de shushi, en uno de estos restaurantes que tienen una cinta transportadora donde los platos, diferenciados por colores, circulan por las mesas y la barra para que elijas el que quieras. Para mí esta nueva forma de tapeo fue una perdición, que me habría arruinado el fin de semana en cualquier otro lugar, pero aquí por seis o siete euros, me hinché a shushi; desde salmón crudo, algas, cangrejo, arroces y todo con salsa de soja y wasaby, que es una forma muy rica de comer picante.

Esta mañana hemos venido a coger el ferry hacia Sumatra, y sin comerlo ni beberlo, nos vamos con una rutilla muy bien definida, gracias a los amables consejos de la gente que trabaja en el puerto.

El barco es uno de estos rápidos, con apenas puente donde salir, y con butacas de avión y televisión, bar y esa clase de facilidades. Una de las curiosidades es que a la entrada nos separaron, y la cosa es que no se muy bien en que tipo de grupos, el que sí que está bien definido es el de los turistas, en una parte del barco, y los demás en otra, con menos espacio, y en un nivel más alto, por lo tanto con más movimiento y cerquita del baño por aquello del aroma.

La programación de la tele empezó muy bien, con la mítica serie para niños, "Barrio Sésamo", que nos hizo volar sobre los resquicios de nuestra infancia, y después se fue corrompiendo, como todo; y pasando por un par de películas de bajo presupuesto, desembocó en un disparate de videos de música árabe, con una estética más que provocativa y a un volumen atronador.

Gracias a Dios que fue un fallo de la tripulación con los ajustes de nuestra zona, la de los turistas, por eso de que ellos no bajan, faltaba testar estos ajustes. Así que la solución fue fácil, pedir que bajaran el volumen de nuestra sala, y por unanimidad apagar nosotros mismos la televisión, en aquello que parecía una clase sin profesor.

Y llegamos a Belawan, Indonesia.

Tonsai time...!!

17 Abril 2008

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Sentado en la terraza del Freedom, observando el atardecer, a los escaladores encaramados a las chorreras de roca caliza, una placentera sensación recorría mi cuerpo y me sentía en el mismo paraíso, entonces vi magia en el lugar y escribí:

"Con la vuelta a Tailandia la buena vida, las ensaladas de frutas tropicales cada mañana, el "chai-thai", té chai dulzón con leche condensada, con o sin hielo, acompañado de bolas de "sticky rice" y coco rallado. Las actividades deportivas, el hacer amigos, tanto de aquí como hermanos viajeros; o los de allí, que enamorados, se han asentado en estas latitudes.

Con la vuelta a Tailandia las islas, los barecitos modernos hechos de bambú, los rumores de fiesta, la estética reggae, la buena música, el mestizaje, las peligrosas "lady boys", los thai cachitas alternativos y elegantes, algo tímidos, según algunas comentan, y seduciendo con buen talante a las europeas de piel blanquita y pechos sonrosados. Las tailandesas, vacilonas, divertidas, conscientes de su realidad y modernas.

Con la vuelta a Tailandia, los retretes de siempre, donde cagar sentado una cena de especias indias, se hace más fácil que las cuclillas del resto de Asia. Los festivales, "Job2do", un grupo reggae thai del que ya somos grupis, que hasta cantamos sus canciones. La marihuana prensada en grandes tacos, también característica, y las familias reunidas alrededor del bong en la recepción del negocio familiar; Papa y Mama presidiendo, personajes incondicionales de la reunión, y es que es así ,literalmente, como llaman a sus respetables mayores.

Con la vuelta a Tailandia la conexión inmediata, el no atormentarse con si es o no de buena fé esa risa, o esa mirada; el saber casi con certeza que la hostilidad es nula, y que se te brinda la oportunidad de unirte a un chiste, o una conversación con nuevas formas de interpretación y gran riqueza cultural.

Me refiero que, en ningún sitio como en Tailandia me he sentido tan respetado y enriquecido, por una población tan entrañable y cercana. Uno ve en Tailandia la oportunidad de vivir una vida a la española, con una altísima calidad de vida, servicios a la altura de occidente y con una filosofía y un saber estar en sociedad, del que parece que tenemos mucho que aprender..."

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Pero no, no todo es de color de rosa, llegamos a Ton Sai que lógicamente nos conquistó, allí conocimos a Kolo, que desde entonces viaja con nosotros, y nos contó la realidad del lugar, los juegos de las mafias, la organización del lugar, los intereses de los tailandeses, los celos, los ajustes de cuentas, y un larguísimo etc. Ella vivió allí durante dos años, en el mismo entorno y con la misma familia en la que, por cosas de la vida, nosotros habíamos caído.

Desde esta fecha, el 17-04-08, hasta nuestra salida de Tailandia el 04-05-08 las historias se multiplicaron y tocamos los límites de la profundidad del viaje, los escritos se atrasaron, y el relato de lo ocurrido no es lo suficientemente simple como para hacer un resumen rápido y colgarlo en Internet.

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Papa & Mama, gracias por todo!!!

Conocimos Ton Sai en profundidad, sus secretos, y sus mecanismos; fuimos acogidos por los Rangers del parque nacional de las Koh Phi Phi en nuestra acampada pirata, marchamos con Papa y Mama, una vez cerrada la guest house de Tiukao, a Song Khla, zona conflictiva de Tailandia, donde los musulmanes luchan por su independencia, y fuimos a vivir en su getto, un pequeño barrio musulmán, pegado a una zona de bases militares donde viven miles de soldados, y donde el trafico aéreo de helicópteros no para de la mañana a la noche. En las calles hay barricadas y controles, pero en el barrio se vive otro ambiente; los cantos diarios nos cautivan cada día, y la gente es hospitalaria como en ningún otro sitio.

Todo esto lo acompañaremos de fotos y vídeos más adelante, pero ahora hay que asentar toda la información obtenida y contaros la historia con detalle.

Cosas del destino, Ranong

Terminados los trámites burocráticos a los que habíamos venido a Ranong, decidimos marcharnos hacia Krabi, a las playas de Ton Sai y Railay, donde la escalada es el máximo atractivo, los precios son baratos, las aguas limpias, y el ambiente relajado, o al menos eso era lo que nos habían contado.

Llegamos a la estación de autobuses y encontramos allí al taxista que nos recogió al llegar de Chumphong, y que fue víctima de la carrera sin victoria para sellar el pasaporte. Nos informó de que no era posible ir a Krabi hasta la mañana siguiente y que nos íbamos a tener que quedar en algún hostal de la zona.

Nos alojamos en "Magnolia Guest House", lugar lúgubre, más de paso que ningún otro, situado en la misma estación de autobuses, y con dos curiosas hermanas regentándolo; una gorda, con carácter fuerte y puro nervio, y la otra delgadísima, con una amable sonrisa en su cara de adulta machacada, y pelo corto.

Aquella noche en Ranong parecía no tener nada de interesante, nuestra única misión en la ciudad era salir de allí dirección Krabi, y no era posible hasta la mañana siguiente. Además la guía de viaje lo terminaba de confirmar, no recomendaba Ranong para nada más que hacer visas o de camino a algunas islas.

Pero tras la tranquilidad de la tarde viendo algunos vídeos, ya de noche nos fuimos a pasear, y mirando al cielo unas luces se cruzaron. Enfocaban el infinito con movimientos mecánicos y periódicos, dando a entender que en el lugar de origen se cocía algo, o al menos ese es el concepto que nosotros tenemos, menos en el caso de Batman que es para llamar al super héroe.

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Nos acercamos desde la oscuridad de la rivera del rió, y poco a poco fuimos definiendo una fiesta popular, primero vimos el escenario a un lado del rió, con fuentes de colores moviéndose al ritmos de la música, y al otro lado se extendía una feria. Una feria en condiciones, una feria enorme, una feria familiar y cercana; y según nos acercábamos sentíamos la excitación de un niño cuando la feria llega a su ciudad.

Una vez dentro, recorrimos los puestos, y empezamos a asimilar el descubrimiento. La feria de aquella ciudad provinciana, de aquel enclave sin atractivo, nos estaba sorprendiendo. Los precios de risa, y la comida increíble, desde paella, callos, sushi, pinchos, pasteles, insectos, pescados... hasta las tómbolas del perrito piloto, las escopetas de feria; una exposición de coches "tunning", pero sin el macarreo que en España conlleva, y mucho más estéticos; también había un cine de verano, en la lejanía, por el aparcamiento, donde los jóvenes irán a meterse mano; y al lado del cine unos coces de choque salvajes, con música máquina y verjas alrededor, para que las bestias no salgan supongo, o para que los mirones no se lancen a la pista.

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Nosotros comimos para un mes, probándolo todo; alucinábamos con no encontrar ni un solo turista, todo a precio local y rodeado de tailandeses disfrutando una feria como nosotros la entendemos, me sentí muy acogido y cercano a aquella fiesta.

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Tras comer y pasear nos dispusimos a ver qué alojaba aquel escenario tan sólido. En el intermedio las fuentes del rió hacían formas y colores; una sencilla coreografía que hacía la espera amena. Entonces se puso a tocar un grupo de reggae y nos recordó a "Job2do", al festival de Pai, y nos sentamos como todos los demás observando un movido concierto desde el suelo, los tailandeses no suelen saltar y bailar en los conciertos; y digo no suelen porque al mirar a nuestra izquierda vimos a un pequeño grupo de "falangs" con los thais occidentalizados, de rastas y estética hippie, bailando como en un gran festival. Allí estaba también uno de los buceadores que habíamos conocido en Ko Tao, y nos preguntó que si conocíamos a "Job2do", entonces entendimos todo: No era una verbena cualquiera, era el grupo cabeza de cartel del festival de Pai, era el grupo de reggae tailandés del que nos sabíamos canciones y del cual andábamos siempre buscando su disco.

Saltamos como poseídos el resto del concierto, haciendo amigos Thai y comentando el que muchos habíamos coincidido meses atrás, al norte del país en el festival de Pai. Cuando llegaron a las últimas canciones, a los amagos de terminar, pedimos más, una, dos y hasta tres veces, y cuando ya no les quedaba repertorio y parecía que iban a marcharse, le preguntamos a los locales como se pedía en tailandés la canción que nosotros conocíamos. Y como dos buenos escandalosos españoles gritamos las cuatro palabras sin parar hasta que los músicos volvieron al escenario.

Había una pasarela, como un andamiaje cubierto de tela, que unía el escenario con el lado del público, cruzando el rio. Este paso diseñado para cruzar el cableaje y para que pasen los técnicos, lo utilizamos en el desmadre final, animando a todo el mundo a conquistar el escenario. El cantante no se marchó hasta que la canción no terminó y el desconcierto reinó entre la organización. Aquí no hay gorilas ciclados, ni expresidiarios encargados de la seguridad, ni tampoco suele haber descerebrados que demanden tales medidas, así que sacamos al personal de la tónica general.

Tras el final de la revolución, nos fuimos con uno de los colegas thai que habíamos hecho, y juntos, ayudamos a la mujer a recoger el puesto de juguetes que tenía en la feria, después nos llevaron al hotel, y a la mañana siguiente nos fuimos sonrientes de Ranong, habiendo vivido otra fiesta diferente.